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Entradas etiquetadas como ‘artesanía’

Kukulkán Artesanías lleva a España lo mejor de la artesanía mexicana

En estos momentos difíciles, de incertidumbre económica, nace en España un nuevo proyecto empresarial: Kukulkán Artesanías, un empresa dedicada a importar las mejores piezas de la artesanía mexicana.

Todos los productos que importa Kukulkán Artesanías:

–          Están elaborados a mano por los mejores artesanos.

–          Son únicos, originales y exclusivos. Cada pieza es una obra de arte, única e irrepetible.

–          Diferencian su ambiente, aportando originalidad y un indiscutible toque de color.

–          Son perfectos para sorprender con un regalo distinto a nuestros amigos y familiares.

–          Contribuyen a fomentar un comercio justo, permitiendo a los artesanos mexicanos desarrollar su actividad recibiendo un salario digno por su trabajo.

El catálogo de Kukulkán Artesanías se compone de cuatro tipos de artesanía:

–          Alebrijes. Figuras zoomorfas inspiradas en criaturas fantásticas, talladas a mano en madera y pintadas con vivos colores, siguiendo métodos tradicionales. Armadillos, insectos, cangrejos, colibríes… se convierten en manos de los artesanos mexicanos en los más bellos alebrijes. El límite es la imaginación.

–          Artesanía en laca. Decorados a mano inspirándose en la naturaleza, las bandejas y los bules son los objetos lacados de mayor popularidad en México. Un lento y laborioso proceso manual, de tradición prehispánica, les confiere su perfecto y elegante acabado.

–          Jonote. Del árbol del mismo nombre, endémico de México, se obtienen, mediante métodos tradicionales, láminas fibrosas de colores que van del marrón oscuro al amarillo paja. Con fines puramente decorativos, el encanto de este “papel corteza” aporta un toque de originalidad y distinción a su ambiente.

–          Chaquira. Los huicholes, uno de los grupos indígenas más importantes de México, son los responsables de esta artesanía, minuciosa y muy bien trabajada, consistente en decorar con pequeñas cuentas de vivos colores figuras de madera previamente talladas a mano. Cada artesano sigue su propio diseño, creando así obras de singular belleza.

Para más información, pueden visitar la página web de la empresa: www.kukulkanartesanias.com.

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Alebrijes: el único límite es la imaginación

Uno de los más bellos ejemplos de la artesanía mexicana son, sin duda, los alebrijes.

Se trata de figuras zoomorfas inspiradas en criaturas fantásticas, fabricadas por los artesanos mexicanos en diferentes tipos de papel o en madera y pintadas con colores llamativos.

El origen de los alebrijes se remonta al año 1936, cuando un artesano cartonero de Ciudad de México llamado Pedro Linares enfermó y quedó sumido en un estado febril que le llevó a la inconsciencia. Durante ese período de letargo, sufrió alucinaciones y soñó que paseaba por un bosque habitado por criaturas extrañas, animales fantásticos que gritaban: “¡Alebrijes!”. Cuando recuperó la consciencia, Linares modeló en papel y cartón las criaturas que había imaginado, dando vida así a los “Alebrijes”.

El trabajo de Pedro Linares llamó pronto la atención de galeristas y artistas como Frida Kalho y Diego Rivera, lo que contribuyó a que se extendiera a distintas regiones de México. Especial repercusión tuvo en el Estado de Oaxaca, donde el artesano Manuel Jiménez comenzó a adaptar los diseños de papel maché de Linares a la talla de madera, una tradición ancestral de los pueblos asentados en esta zona.

La madera que emplean los artesanos oaxaqueños para fabricar los alebrijes se extrae de las ramas del árbol conocido como copal. Se trata de una madera muy manejable y suave, que tiene que tallarse cuando todavía está húmeda (antes de que pasen ocho días de su tala), porque después se seca y endurece.

Los artesanos tallan y pulen las piezas manualmente, sin ningún procedimiento mecánico, y después las dejan secar durante un máximo de diez meses, dependiendo de su tamaño y su grosor. Una vez secas, las pintan con vivos colores (con acrílicos o con pinturas de anilina, compuestas por ingredientes naturales), creando así los más bellos alebrijes.

 

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Disfrutando de la tranquilidad en México DF: San Ángel y Coyoacán (2)

Después del breve descanso en la Plaza de Santa Catarina (1), continuamos nuestro paseo por la Avenida Francisco Sosa hasta llegar al corazón de Coyoacán, el Jardín Centenario (2), al que se accede a través de unas arcadas que fueron portada del convento de San Juan Bautista.

Los fines de semana, el lugar está muy animado y es realmente agradable pasear por allí, sentarse un rato a tomar el fresco, un helado (hay muchas heladerías artesanales por la zona) o comer en alguna de las terrazas que rodean la plaza.

En el centro del jardín hay una fuente con dos coyotes, que recuerdan el origen de Coyoacán: en lengua nativa, Coyoacán significa “lugar de coyotes”.

Si continuamos caminando, dejamos atrás el Jardín Centenario y llegamos a la Iglesia de San Juan Bautista (3), que formó parte de un convento dominico dedicado a este santo y que ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo de su historia. El templo, declarado monumento nacional en 1934, realmente merece una visita.


Saliendo de la iglesia, a mano derecha, encontramos la Plaza Hidalgo, presidida por la conocida como Casa de Cortés (4). Y es que el conquistador español se estableció en Coyoacán con sus tropas tras la conquista de Tenochtitlan, mientras se reconstruía la ciudad. El que antaño fuera Palacio de Cortés es hoy la sede de las oficinas de la Delegación Coyoacán.

Después de este acercamiento a la historia, os propongo visitar el Mercado de artesanía (5), que se encuentra en otro de los laterales de la Plaza Hidalgo. Como sucede en el de San Ángel, en este mercado encontramos una amplia muestra de trabajos de artesanía mexicana, así como talleres para todas las edades en los que podemos aprender algunas de sus técnicas, como el papel maché o el bordado a mano.

Tras la visita al mercado de artesanía, os recomiendo volver hacia la iglesia de San Juan Bautista para conocer otros dos puntos de interés. Para llegar, hay que tomar la Calle de la Higuera y, justo al final, haciendo esquina en el lado derecho, se encuentra la Casa de la Malinche (6), una bella casona del siglo XVI en la que, según la tradición, vivieron Hernán Cortés y su amante y traductora, conocida como La Malinche. El edificio está pintado de rojo y cuenta con grandes ventanales con barrotes de forja.

Justo enfrente de la Casa de la Malinche se ubica el Jardín de la Conchita (7), en cuyo centro se levanta la Iglesia de la Conchita, una pequeña capilla con una preciosa fachada mudéjar. Lástima que ahora esté apuntalada y a punto de venirse abajo…

Volvemos ahora por la misma Calle de La Higuera y, si tenéis hambre, os recomiendo que comáis en la cantina La coyoacana, en el número 14 (con un punto verde en el mapa). Es un lugar muy agradable que ofrece buena comida mexicana, a un precio más que razonable.

Saliendo de la cantina, vamos a tomar la primera calle que encontramos a mano derecha, Ignacio Allende. Esta nos llevará hasta nuestro siguiente punto de obligada visita en Coyoacán: el Museo Frida Kahlo (8). No tiene pérdida; es un edificio azul que hace esquina entre las calles de Ignacio Allende y Londres. Su color hace que también sea conocido como “La casa azul”.

En esta casa nació y murió Frida Kahlo, la pintora más famosa de México. Su vida estuvo marcada por el sufrimiento, fruto de los dolores que padecía por una lesión de columna causada por un accidente de tráfico cuando era joven, que también le impidió tener hijos. Este sentimiento está presente en la mayoría de sus obras, muchas de las cuales pueden verse aquí, junto a otros objetos personales de Frida. Entre ellos, destacan varios de los corsés que utilizó a lo largo de su vida por su problema de espalda o la silla de ruedas en la que sentaba para pintar en sus últimos años. También podemos ver múltiples retratos con el que fuera el amor de su vida, el también pintor mexicano Diego Rivera, con el que vivió en esta casa durante varios años.

El Museo Frida Kahlo abre de martes a domingo de 10 a 17.30 h. La entrada cuesta 55 pesos (poco más de 3 euros) y permite visitar también el Museo Diego Rivera-Anahuacalli.

Después de sumergirnos en el universo de la genial Frida Kahlo, os propongo visitar la casa de un buen amigo suyo, León Trotski. El revolucionario ruso consiguió asilo político en México después de que su rival político, Stalin, le obligara a exiliarse tras la muerte de Lenin. En un primer momento, vivió en La casa azul con Frida Kahlo y Diego Rivera, pero después se trasladó a la Avenida Riío Churubusco 410, hoy Casa Museo de León Trostki (9).

Aquí residió durante apenas un año. En mayo de 1939, sufrió un atentado del que salió ileso, después de que la casa fuera ametrallada durante 20 minutos por estalinistas mexicanos. Pero, un año más tarde, el catalán Ramón Mercader, con el que había entablado confianza, le asesinó en su propia casa perforándole el cráneo con un piolet.

En este punto finaliza nuestro paseo para conocer dos de los lugares más bonitos y tranquilos de México DF: San Ángel y Coyoacán.

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Disfrutando de la tranquilidad en México DF: San Ángel y Coyoacán (1)

Aunque parezca mentira, es posible dar un tranquilo y apacible paseo por las calles de México DF, alejados del ruido y del bullicio que caracterizan a la capital mexicana. ¿Dónde? En los pintorescos barrios de San Ángel y Coyoacán, a apenas veinte minutos en coche del centro de Ciudad de México. Ambos conservan gran parte de su arquitectura colonial y, gracias a la tranquilidad que se respira en sus calles, se han convertido en lugares de residencia para artistas (Frida Kahlo y Diego Rivera fueron dos de sus vecinos más ilustres) y familias que buscan alejarse de la frenética vida del Distrito Federal.

Os recomiendo que visitéis estos lugares en sábado, ya que es este día cuando tanto en San Ángel como en Coyoacán se instalan los coloridos mercados de artesanía. En cuanto al recorrido que os voy a proponer, es más o menos el que figura en la Guía Visual de México de El País Aguilar. Se trata de una ruta a pie desde San Ángel hasta Coyoacán, visitando los principales puntos de interés. Es un poco larga pero puede hacerse en un día; si os parece muy pesada, siempre puede dejarse una parte para el sábado siguiente…

Esto es lo que visitaremos en la primera parte del recorrido:

La ruta comienza en el Museo Casa Estudio de Diego Rivera (1), situado en la calle Diego Rivera s/n, esquina Altavista, en San Ángel. La mejor forma de llegar es en taxi. En esta casa, construida por el prestigioso arquitecto mexicano Juan O’Gorman, vivió el matrimonio formado por Diego Rivera y Frida Kahlo desde 1934 hasta 1941, fecha en la que Frida regresa a su casa paterna, en Coyoacán (hoy Museo Frida Kahlo). Ambos artistas pintaron aquí muchas de sus obras más famosas. Rivera murió en su estudio, que conserva muchos de sus objetos personales, en 1957. El Museo abre a las 10h y tiene un coste de 10 pesos (60 céntimos de euro), más 30 pesos (1,80 euros) si se quieren tomar fotografías.

El siguiente punto de nuestro recorrido es el mercado de artesanía de San Ángel (2), a un costado de la Plaza de San Jacinto. En sus puestos podemos encontrar una amplia muestra de trabajos mexicanos, desde los tradicionales recuerdos de la Catrina a muñecas vestidas con el traje típico, pasando por plata de Taxco, tapetes bordados a mano o artesanía en madera pintada a mano. Al final de esta plaza, en un lateral, se encuentra la pequeña Iglesia de San Jacinto (3).


Continuamos hacia la colorida Plaza de San Jacinto (4) donde, los sábados, muchos pintores mexicanos exponen sus cuadros. Es realmente agradable pasear por la plaza, rodeada de galerías de arte y restaurantes, y contemplar la variedad pictórica de técnicas y estilos.


Desde la Plaza de San Jacinto, bajamos por la calle Madero hasta llegar a la Avenida Revolución, que cruzaremos para llegar al Museo de El Carmen (5), antiguo convento carmelita de San Ángelo Mártir, que dio nombre al barrio de San Ángel. El edificio, que destaca por sus hermosas cúpulas de cerámica, alberga importantes obras artísticas de la época colonial.

Saliendo de la Iglesia de El Carmen (1), giramos a la derecha para tomar la empedrada avenida de La Paz, donde empieza la segunda parte de nuestro recorrido:

El siguiente punto que visitaremos es el Jardín de la Bombilla (2), un tranquilo y apacible parque en el que se encuentra el monumento al general Álvaro Obregón, ejecutado en este lugar en 1928. Construido en granito y de marcado carácter comunista, durante años custodió, a modo de reliquia, la mano que Obregón perdió en la batalla de Celaya en 1915.

Dejamos atrás el Jardín de la Bombilla y cruzamos la calle Chimalistac para llegar a la Plaza Federico Gamboa (3), en cuyo centro se levanta la parroquia de San Sebastián Mártir, que data del siglo XVII. Toda la zona que rodea a la plaza es residencial y conserva elegantes casas de estilo virreinal.

A continuación cruzamos la calle Miguel Ángel de Quevedo y atravesamos el Parque Tagle (4) para llegar a la Avenida Universidad.  Justo enfrente nos encontramos con la capilla de San Antonio Panzacola (5), construida sobre un pequeño puente de piedra que da inicio a la Avenida Francisco Sosa, una de las calles coloniales más antiguas de Latinoamérica, que lleva directa al centro de Coyoacán.

Caminando por esta larga calle empedrada, de aproximadamente 1,5 kilómetros, podemos contemplar bellas casas de la época colonial. En el número 383, por ejemplo, se encuentra la Casa Alvarado donde, en 1998, falleció el poeta Octavio Paz. Hoy alberga la sede de la Fonoteca Nacional Mexicana, que organiza interesantes exposiciones y que puede visitarse de manera gratuita.

El siguiente punto es la Plaza de Santa Catarina (6), donde haremos un alto en el camino para visitar la Iglesia del mismo nombre y disfrutar de los músicos y pintores que suelen alegrar el lugar.

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