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Archivo para la Categoría "Turismo"

Mapas turísticos del metro de México DF

La página web de la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México (www.mexicocity.com.mx) ofrece un interesante y útil servicio: mapas turísticos de las zonas más visitadas. Estos mapas son muy intuitivos y contienen información de las principales calles, las paradas de metro y los atractivos turísticos de la zona correspondiente.

Este es, por ejemplo, el  mapa turístico del Zócalo capitalino.

En total, la web ofrece 14 mapas turísticos. Están disponibles en el siguiente enlace:  http://www.mexicocity.gob.mx/mapasturisticosmetro.php

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El principal problema para los turistas que visitan México DF es… ¡el tráfico!

Según se desprende de la encuesta “Perfil del Turista que visita la Ciudad de México”, realizada por la Secretaría de Turismo de México DF en colaboración con la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco, lo que más preocupa a los turistas (tanto nacionales como extranjeros) que visitan la capital no es la inseguridad, sino el tráfico.

Así, ante la pregunta de si volverían a México DF,  el 95% de los turistas nacionales y el 71% de los extranjeros respondieron que sí.

La encuesta también señala que los principales motivos para venir a la capital mexicana son, en este orden, el trabajo, la visita a familiares o amigos y el turismo.

La noticia completa puede leerse en este enlace del diario El Universal:

http://www.eluniversaldf.mx/home/nota34905.html

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Descubriendo los orígenes del México de hoy: el Museo Nacional de Antropología

México es un país con una intensa vida cultural. El Distrito Federal en particular cuenta con infinidad de teatros, cines, lugares para actuaciones musicales, salas de exposiciones y museos realmente interesantes. Por lo que respecta a estos últimos, el mejor ejemplo es, sin duda, el Museo Nacional de Antropología (MNA), una visita obligada para todo aquel que venga a conocer México DF.

Situado en la Avenida Paseo de la Reforma y calzada Gandhi s/n, en la Colonia Chapultepec Polanco, el MNA abre de martes a domingo de 9 a 19h. La entrada cuesta 51 pesos (3 euros) y da acceso tanto a las salas permanentes como a las que cuentan con exposiciones temporales.

El Museo se divide en dos plantas: en la de abajo se encuentran las doce salas de Arqueología y, en la de arriba, las diez de Etnografía. En general, las piezas que se exhiben están bastante bien explicadas aunque, si se desea, se puede acompañar la visita con una audioguía; se alquilan por 75 pesos (4,5 euros). Lo que sí os recomiendo, porque realmente merece la pena, es que os detengáis un momento a leer con calma los carteles que, al inicio de cada sala, nos sitúan en el período correspondiente de la historia de México, para poder comprender mejor lo que veremos a continuación.

Una visita completa al MNA puede llevar unas 4 ó 5 horas pero, si no disponéis de tanto tiempo, estas son las salas que no os podéis perder: Teotihuacan (sala 5), Mexica (sala 7) y Maya (sala 10). En ellas se concentra, en mi opinión, lo más relevante del Museo para conocer los antecedentes del México de hoy.

La cultura teotihuacana se inició a principios de la era cristiana y alcanzó su máximo esplendor entre los siglos III y IV. En náhuatl, la lengua nativa de los mexicanos, Teotihuacan significa “ciudad donde nacen los dioses”. Fue precisamente allí donde, como podemos leer en la página web www.teotihuacan.com.mx, “los conocimientos espirituales y materiales de los pueblos mesoamericanos generaron la expresión de la más alta civilización americana”. En la actualidad, la zona arqueológica de Teotihuacan, con las impresionantes pirámides del Sol y de la Luna, es uno de los principales atractivos turísticos de México. Durante la visita a la sala, os recomiendo ver el vídeo sobre la fundación y posterior declive de Teotihuacán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los Mexicas, también conocidos como Aztecas, fueron los fundadores de Mexico-Tenochtitlán, allá por el año 1325. Como vimos en la entrada referente al centro histórico de México DF, los mexicas se guiaron por la profecía que indicaba que debían asentarse en el lugar en que vieran a un águila sobre un nopal devorando a una serpiente (símbolos del escudo nacional mexicano). Así, sobre una isla del lago Texcoco, en el Valle de México, edificaron la gran Tenochtitlán, que fue conquistada y destruida por Hernán Cortés en 1521. Entre los principales atractivos de la sala Mexica destacan la gran maqueta de la ciudad y el mal llamado Calendario azteca (su nombre real es Piedra del Sol).

 

 

 

 

 

 

 

 

La civilización Maya se extendió por el sureste de México (la península de Yucatán) entre los siglos III y XV. Grandes cultivadores de la ciencia, la astronomía y la cultura, los mayas desarrollaron un preciso calendario, así como el sistema de escritura más completo de todos los pueblos indígenas americanos (a este respecto, merece la pena ver el vídeo que se muestra en esta sala). Las ciudades mayas se distribuían en un sistema de castas y contaban con palacios, templos y las características pirámides escalonadas. También es típico de la cultura maya el conocido como “Juego de pelota”, algo parecido al fútbol que era en realidad un ceremonial religioso en el que participaban solo los guerreros. De todas las piezas que se exhiben en esta sala, especial atención merece el Chac Mool de Chichén Itza (la principal zona arqueológica del Yucatán) y la preciosa máscara de Pakal. La primera es una escultura que representa una figura humana reclinada hacia atrás, con las piernas encogidas y la cabeza girada, en cuyo vientre descansa un recipiente que era usado como altar para colocar las ofrendas a los dioses, desde alimentos a corazones humanos; la segunda pieza es la máscara de jade con la que fue enterrado el rey Pakal el grande, en Palenque, una interesante zona arqueológica localizada en el estado de Chiapas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Además de las exposiciones, el Museo Nacional de Antropología ofrece cada mes una serie de actividades culturales, como conferencias, cursos y paseos culturales. Estos últimos, promovidos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), son realmente atractivos: se trata de visitas guiadas por especialistas a lugares de interés cultural, como monumentos históricos, zonas arqueológicas y sitios artísticos.

 

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Disfrutando de la tranquilidad en México DF: San Ángel y Coyoacán (2)

Después del breve descanso en la Plaza de Santa Catarina (1), continuamos nuestro paseo por la Avenida Francisco Sosa hasta llegar al corazón de Coyoacán, el Jardín Centenario (2), al que se accede a través de unas arcadas que fueron portada del convento de San Juan Bautista.

Los fines de semana, el lugar está muy animado y es realmente agradable pasear por allí, sentarse un rato a tomar el fresco, un helado (hay muchas heladerías artesanales por la zona) o comer en alguna de las terrazas que rodean la plaza.

En el centro del jardín hay una fuente con dos coyotes, que recuerdan el origen de Coyoacán: en lengua nativa, Coyoacán significa “lugar de coyotes”.

Si continuamos caminando, dejamos atrás el Jardín Centenario y llegamos a la Iglesia de San Juan Bautista (3), que formó parte de un convento dominico dedicado a este santo y que ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo de su historia. El templo, declarado monumento nacional en 1934, realmente merece una visita.


Saliendo de la iglesia, a mano derecha, encontramos la Plaza Hidalgo, presidida por la conocida como Casa de Cortés (4). Y es que el conquistador español se estableció en Coyoacán con sus tropas tras la conquista de Tenochtitlan, mientras se reconstruía la ciudad. El que antaño fuera Palacio de Cortés es hoy la sede de las oficinas de la Delegación Coyoacán.

Después de este acercamiento a la historia, os propongo visitar el Mercado de artesanía (5), que se encuentra en otro de los laterales de la Plaza Hidalgo. Como sucede en el de San Ángel, en este mercado encontramos una amplia muestra de trabajos de artesanía mexicana, así como talleres para todas las edades en los que podemos aprender algunas de sus técnicas, como el papel maché o el bordado a mano.

Tras la visita al mercado de artesanía, os recomiendo volver hacia la iglesia de San Juan Bautista para conocer otros dos puntos de interés. Para llegar, hay que tomar la Calle de la Higuera y, justo al final, haciendo esquina en el lado derecho, se encuentra la Casa de la Malinche (6), una bella casona del siglo XVI en la que, según la tradición, vivieron Hernán Cortés y su amante y traductora, conocida como La Malinche. El edificio está pintado de rojo y cuenta con grandes ventanales con barrotes de forja.

Justo enfrente de la Casa de la Malinche se ubica el Jardín de la Conchita (7), en cuyo centro se levanta la Iglesia de la Conchita, una pequeña capilla con una preciosa fachada mudéjar. Lástima que ahora esté apuntalada y a punto de venirse abajo…

Volvemos ahora por la misma Calle de La Higuera y, si tenéis hambre, os recomiendo que comáis en la cantina La coyoacana, en el número 14 (con un punto verde en el mapa). Es un lugar muy agradable que ofrece buena comida mexicana, a un precio más que razonable.

Saliendo de la cantina, vamos a tomar la primera calle que encontramos a mano derecha, Ignacio Allende. Esta nos llevará hasta nuestro siguiente punto de obligada visita en Coyoacán: el Museo Frida Kahlo (8). No tiene pérdida; es un edificio azul que hace esquina entre las calles de Ignacio Allende y Londres. Su color hace que también sea conocido como “La casa azul”.

En esta casa nació y murió Frida Kahlo, la pintora más famosa de México. Su vida estuvo marcada por el sufrimiento, fruto de los dolores que padecía por una lesión de columna causada por un accidente de tráfico cuando era joven, que también le impidió tener hijos. Este sentimiento está presente en la mayoría de sus obras, muchas de las cuales pueden verse aquí, junto a otros objetos personales de Frida. Entre ellos, destacan varios de los corsés que utilizó a lo largo de su vida por su problema de espalda o la silla de ruedas en la que sentaba para pintar en sus últimos años. También podemos ver múltiples retratos con el que fuera el amor de su vida, el también pintor mexicano Diego Rivera, con el que vivió en esta casa durante varios años.

El Museo Frida Kahlo abre de martes a domingo de 10 a 17.30 h. La entrada cuesta 55 pesos (poco más de 3 euros) y permite visitar también el Museo Diego Rivera-Anahuacalli.

Después de sumergirnos en el universo de la genial Frida Kahlo, os propongo visitar la casa de un buen amigo suyo, León Trotski. El revolucionario ruso consiguió asilo político en México después de que su rival político, Stalin, le obligara a exiliarse tras la muerte de Lenin. En un primer momento, vivió en La casa azul con Frida Kahlo y Diego Rivera, pero después se trasladó a la Avenida Riío Churubusco 410, hoy Casa Museo de León Trostki (9).

Aquí residió durante apenas un año. En mayo de 1939, sufrió un atentado del que salió ileso, después de que la casa fuera ametrallada durante 20 minutos por estalinistas mexicanos. Pero, un año más tarde, el catalán Ramón Mercader, con el que había entablado confianza, le asesinó en su propia casa perforándole el cráneo con un piolet.

En este punto finaliza nuestro paseo para conocer dos de los lugares más bonitos y tranquilos de México DF: San Ángel y Coyoacán.

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Disfrutando de la tranquilidad en México DF: San Ángel y Coyoacán (1)

Aunque parezca mentira, es posible dar un tranquilo y apacible paseo por las calles de México DF, alejados del ruido y del bullicio que caracterizan a la capital mexicana. ¿Dónde? En los pintorescos barrios de San Ángel y Coyoacán, a apenas veinte minutos en coche del centro de Ciudad de México. Ambos conservan gran parte de su arquitectura colonial y, gracias a la tranquilidad que se respira en sus calles, se han convertido en lugares de residencia para artistas (Frida Kahlo y Diego Rivera fueron dos de sus vecinos más ilustres) y familias que buscan alejarse de la frenética vida del Distrito Federal.

Os recomiendo que visitéis estos lugares en sábado, ya que es este día cuando tanto en San Ángel como en Coyoacán se instalan los coloridos mercados de artesanía. En cuanto al recorrido que os voy a proponer, es más o menos el que figura en la Guía Visual de México de El País Aguilar. Se trata de una ruta a pie desde San Ángel hasta Coyoacán, visitando los principales puntos de interés. Es un poco larga pero puede hacerse en un día; si os parece muy pesada, siempre puede dejarse una parte para el sábado siguiente…

Esto es lo que visitaremos en la primera parte del recorrido:

La ruta comienza en el Museo Casa Estudio de Diego Rivera (1), situado en la calle Diego Rivera s/n, esquina Altavista, en San Ángel. La mejor forma de llegar es en taxi. En esta casa, construida por el prestigioso arquitecto mexicano Juan O’Gorman, vivió el matrimonio formado por Diego Rivera y Frida Kahlo desde 1934 hasta 1941, fecha en la que Frida regresa a su casa paterna, en Coyoacán (hoy Museo Frida Kahlo). Ambos artistas pintaron aquí muchas de sus obras más famosas. Rivera murió en su estudio, que conserva muchos de sus objetos personales, en 1957. El Museo abre a las 10h y tiene un coste de 10 pesos (60 céntimos de euro), más 30 pesos (1,80 euros) si se quieren tomar fotografías.

El siguiente punto de nuestro recorrido es el mercado de artesanía de San Ángel (2), a un costado de la Plaza de San Jacinto. En sus puestos podemos encontrar una amplia muestra de trabajos mexicanos, desde los tradicionales recuerdos de la Catrina a muñecas vestidas con el traje típico, pasando por plata de Taxco, tapetes bordados a mano o artesanía en madera pintada a mano. Al final de esta plaza, en un lateral, se encuentra la pequeña Iglesia de San Jacinto (3).


Continuamos hacia la colorida Plaza de San Jacinto (4) donde, los sábados, muchos pintores mexicanos exponen sus cuadros. Es realmente agradable pasear por la plaza, rodeada de galerías de arte y restaurantes, y contemplar la variedad pictórica de técnicas y estilos.


Desde la Plaza de San Jacinto, bajamos por la calle Madero hasta llegar a la Avenida Revolución, que cruzaremos para llegar al Museo de El Carmen (5), antiguo convento carmelita de San Ángelo Mártir, que dio nombre al barrio de San Ángel. El edificio, que destaca por sus hermosas cúpulas de cerámica, alberga importantes obras artísticas de la época colonial.

Saliendo de la Iglesia de El Carmen (1), giramos a la derecha para tomar la empedrada avenida de La Paz, donde empieza la segunda parte de nuestro recorrido:

El siguiente punto que visitaremos es el Jardín de la Bombilla (2), un tranquilo y apacible parque en el que se encuentra el monumento al general Álvaro Obregón, ejecutado en este lugar en 1928. Construido en granito y de marcado carácter comunista, durante años custodió, a modo de reliquia, la mano que Obregón perdió en la batalla de Celaya en 1915.

Dejamos atrás el Jardín de la Bombilla y cruzamos la calle Chimalistac para llegar a la Plaza Federico Gamboa (3), en cuyo centro se levanta la parroquia de San Sebastián Mártir, que data del siglo XVII. Toda la zona que rodea a la plaza es residencial y conserva elegantes casas de estilo virreinal.

A continuación cruzamos la calle Miguel Ángel de Quevedo y atravesamos el Parque Tagle (4) para llegar a la Avenida Universidad.  Justo enfrente nos encontramos con la capilla de San Antonio Panzacola (5), construida sobre un pequeño puente de piedra que da inicio a la Avenida Francisco Sosa, una de las calles coloniales más antiguas de Latinoamérica, que lleva directa al centro de Coyoacán.

Caminando por esta larga calle empedrada, de aproximadamente 1,5 kilómetros, podemos contemplar bellas casas de la época colonial. En el número 383, por ejemplo, se encuentra la Casa Alvarado donde, en 1998, falleció el poeta Octavio Paz. Hoy alberga la sede de la Fonoteca Nacional Mexicana, que organiza interesantes exposiciones y que puede visitarse de manera gratuita.

El siguiente punto es la Plaza de Santa Catarina (6), donde haremos un alto en el camino para visitar la Iglesia del mismo nombre y disfrutar de los músicos y pintores que suelen alegrar el lugar.

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Cómo moverse por México DF

México DF no es, precisamente, una ciudad tranquila en lo que al tráfico se refiere. Sus casi 20 millones de habitantes hacen que moverse en coche sea una tarea harto complicada. Además, los mexicanos no “manejan” muy bien que digamos… Y es que aquí no hay examen de conducir. Ni teórico, ni práctico, ni nada de nada. Cuando cumples los 18 años, vas al lugar donde expiden las licencias, das tu identificación, pagas y, por poco más de 18 euros, te dan tu licencia de conducir. Así de simple.

Quizá por este motivo, la conducción en México, particularmente en DF, podría calificarse de caótica. Cada uno hace lo que quiere: se saltan los semáforos, recorren una calle entera marcha atrás, salen de las autovías por las entradas… ¡incluso toman las salidas dando marcha atrás en la autopista! Parece exagerado, pero no lo es.

Por eso, para los valientes, el coche es una de las alternativas para moverse por México DF, sobre todo para medias y largas distancias. Si la estancia en el país va a ser larga, igual compensa comprárselo, porque los coches son más baratos que en España y la gasolina también lo es; además, en México no hay competencia en materia de carburantes, porque solo existe Pemex (Petróleos Mexicanos). Si se va a estar poco tiempo, puede alquilarse un coche cuando sea necesario. Compañías como Budget ofrecen precios buenos; si no, siempre quedan las de siempre: Hertz, Avis…

Otra alternativa es el taxi, ya que su precio es bastante más bajo que en España. Compensa si no se necesita usar el coche a diario. Pero, eso sí, el taxi tiene que ser siempre de sitio, es decir, que hay que cogerlo en una parada. Bajo ningún concepto se debe “agarrar” un taxi en la calle. Hasta los propios mexicanos lo califican de “riesgoso”… Un trayecto corto puede salir por unos 40 ó 50 pesos (entre 2,5 euros y 3 euros) y, uno largo, por unos 100 ó 200 pesos (entre 6 y 12 euros). Algunos sitios de taxis trabajan con precios fijados y otros prefieren hacer uso del taxímetro; al final sale más o menos igual aunque, cuando hay mucho tráfico, suele compensar el precio fijo.

Por lo que respecta a los autobuses (aquí se llaman “camiones”), tampoco es muy recomendable hacer uso de ellos. En su mayoría, son microbuses muy antiguos que no cumplen con ninguna medida de seguridad. Se conocen con el nombre de “micros” o “peseras” porque, cuando empezaron a prestar servicio, su precio era de un peso. Ahora, es de 3 pesos (unos 20 céntimos de euro), por lo que sigue siendo un medio de transporte muy utilizado por la mayoría de la población del Distrito Federal. Las rutas de las peseras son fijas, no así las paradas; es decir, que las personas pueden tomarlo en cualquier lugar del recorrido y bajarse también donde mejor les venga. Basta con pedirle al “pesero” que pare.

Pero también hay que decir que, de unos años a esta parte, el Gobierno de DF ha empezado a mejorar su sistema de transporte público con un nuevo servicio conocido como Metrobús. Se trata de una flota de modernos autobuses que circulan por un carril propio, ganando así en  rapidez y seguridad.

Por último, cabe mencionar el metro como otra alternativa para moverse por México DF. Su precio también es de 3 pesos y su Red cubre prácticamente todo el Distrito Federal. Es un medio de transporte muy rápido aunque, eso sí, en las horas punta está totalmente colapsado. Por eso, desde 2008, se han reservado una serie de vagones solo para mujeres y niños, ante las denuncias de acoso de muchas féminas. Ese mismo año, también se puso en marcha un servicio de “micros” pintadas de rosa solo para mujeres.

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Dónde comer en el centro histórico de México DF

Después de los dos recorridos que os he propuesto para conocer el centro histórico de México DF, creo que estaría bien que recomendara algunos lugares donde comer por la zona.

El primero de ellos es el restaurante Miralto (1), situado en el piso 41 de la Torre Latinoamericana, al final de la Avenida Francisco I. Madero. Además de una amplia y variada carta, de lunes a viernes ofrece un menú por 180 pesos (no llega a 11 euros) que incluye primer y segundo plato, bebida, postre y café. La comida es buena y la presentación de los platos, cuidada. El servicio es atento y el ambiente es agradable, tanto en la parte del restaurante como en la reservada para copas. Pero, sin duda alguna, lo mejor del restaurante son las vistas que brinda de todo México DF.

La siguiente recomendación es el Bar la Ópera (2), en el número 10 de la Calle 5 de mayo. Se trata de uno de los bares de más tradición en México. Con una decoración de marcado estilo francés, abrió sus puertas como cantina en 1895, contando entre su clientela con la clase alta mexicana y los principales políticos de la época, incluido el presidente Porfirio Díaz. Además de por su comida, tradicional mexicana, es conocido por el agujero de bala del techo que producido por un disparo del revolucionario Francisco (Pancho) Villa.

En la cercana Plaza Manuel Tolsá, junto al Museo Nacional de Arte, se encuentra el restaurante Los girasoles (3), inaugurado en 1994 con el objetivo de “rescatar la alta cocina mexicana”, según explica en su página web. Aunque la comida no es mala y muchas personas lo recomiendan, creo sinceramente que no ofrece una buena relación calidad-precio y que no ha sabido cuidar el lugar que ocupaba en el mapa gastronómico de México DF. Como muestra, baste decir que la propina “sugerida” es del 15% del valor de la factura mientras que, en el resto de los restaurantes, suele ser del 10%.

Muy cerca de Los girasoles, en el número 28 de la Calle Tacuba, está el Café de Tacuba (4). Fundado en 1912, es uno de los restaurantes más antiguos de México DF. El edificio que ocupa es una antigua casa colonial del siglo XVII, con preciosos murales decorando sus paredes. Ofrece platos regionales de todo México y también es conocido por su repostería.

Por último, merece la pena destacar el Casino español (5), situado en la Calle Isabel La católica número 31. Este bello edificio cuenta con salones para bodas y banquetes y también con un restaurante que ofrece platos típicos de la gastronomía española (tortilla de patata, fabada, callos a la madrileña…). Ideal cuando entra la nostalgia y echamos de menos nuestra cocina. La relación calidad-precio es buena.

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