Just another WordPress.com site

Archivo para la Categoría "Artesanía"

ARTESANÍA EN LACA: UNA TRADICIÓN PREHISPÁNICA

El Bule, Guaje o Tecomate  es el fruto de una enredadera llamada legenaria luncantanh cuya forma, lobular o redondeada, se asemeja bastante a la calabaza. Los distintos pueblos americanos prehispánicos ya lo utilizaban de diferentes maneras: como contenedor de agua y otros líquidos, a modo de una antigua cantimplora, o como recipiente con tapa, para almacenar grano o plantas.

Los indígenas decoraban estos objetos con lacas naturales, extrayendo aceites y pigmentos de plantas y semillas (laca y maque) o, incluso, cubriéndolos con una capa muy delgada de oro o plata.

Este procedimiento, lento y laborioso, sigue utilizándose hoy en día en el Estado de Guerrero, donde se concentra la mayor parte del trabajo artesanal en laca de México. Los bules, así como las cajitas y las charolas (bandejas), fabricadas a partir de la madera aromática del Lináloe o en madera de pino, son los objetos lacados de mayor tradición y popularidad.

Lo primero que hace el artesano es aplicar sobre la pieza, utilizando una cola de venado, varias capas de fijador, preparado a partir de aceite de chía (Salvia hispánica) o de linaza y una mezcla de diferentes tierras calcáreas (tlapezole). A continuación, sobre esta base, decora el bule, la cajita o la bandeja, tomando como fuente de inspiración la naturaleza y siguiendo una de estas dos técnicas:

–          Rayado: se aplican capas de tlapezole de dos colores diferentes y, posteriormente, se remueven con una pluma de guajolote (pavo) las partes necesarias de la capa superior para mostrar el dibujo, previamente grabado con una púa de maguey o de huisache (acacia).

–          Dorado: se pinta la pieza con un pincel finísimo de pelo de gato, aplicando la misma mezcla de aceite y tierras calcáreas. Una variante de esta técnica consiste en decorar la pieza sobre la base de una fina lámina de oro, en lugar del maque.

Una vez decoradas, las piezas se tienen que secar durante varios días antes de que se les pueda aplicar una última capa de aceite de chía, que les conferirá un perfecto acabado.

viviryconocermexico.wordpress.com

Kukulkán Artesanías lleva a España lo mejor de la artesanía mexicana

En estos momentos difíciles, de incertidumbre económica, nace en España un nuevo proyecto empresarial: Kukulkán Artesanías, un empresa dedicada a importar las mejores piezas de la artesanía mexicana.

Todos los productos que importa Kukulkán Artesanías:

–          Están elaborados a mano por los mejores artesanos.

–          Son únicos, originales y exclusivos. Cada pieza es una obra de arte, única e irrepetible.

–          Diferencian su ambiente, aportando originalidad y un indiscutible toque de color.

–          Son perfectos para sorprender con un regalo distinto a nuestros amigos y familiares.

–          Contribuyen a fomentar un comercio justo, permitiendo a los artesanos mexicanos desarrollar su actividad recibiendo un salario digno por su trabajo.

El catálogo de Kukulkán Artesanías se compone de cuatro tipos de artesanía:

–          Alebrijes. Figuras zoomorfas inspiradas en criaturas fantásticas, talladas a mano en madera y pintadas con vivos colores, siguiendo métodos tradicionales. Armadillos, insectos, cangrejos, colibríes… se convierten en manos de los artesanos mexicanos en los más bellos alebrijes. El límite es la imaginación.

–          Artesanía en laca. Decorados a mano inspirándose en la naturaleza, las bandejas y los bules son los objetos lacados de mayor popularidad en México. Un lento y laborioso proceso manual, de tradición prehispánica, les confiere su perfecto y elegante acabado.

–          Jonote. Del árbol del mismo nombre, endémico de México, se obtienen, mediante métodos tradicionales, láminas fibrosas de colores que van del marrón oscuro al amarillo paja. Con fines puramente decorativos, el encanto de este “papel corteza” aporta un toque de originalidad y distinción a su ambiente.

–          Chaquira. Los huicholes, uno de los grupos indígenas más importantes de México, son los responsables de esta artesanía, minuciosa y muy bien trabajada, consistente en decorar con pequeñas cuentas de vivos colores figuras de madera previamente talladas a mano. Cada artesano sigue su propio diseño, creando así obras de singular belleza.

Para más información, pueden visitar la página web de la empresa: www.kukulkanartesanias.com.

viviryconocermexico.wordpress.com

Alebrijes: el único límite es la imaginación

Uno de los más bellos ejemplos de la artesanía mexicana son, sin duda, los alebrijes.

Se trata de figuras zoomorfas inspiradas en criaturas fantásticas, fabricadas por los artesanos mexicanos en diferentes tipos de papel o en madera y pintadas con colores llamativos.

El origen de los alebrijes se remonta al año 1936, cuando un artesano cartonero de Ciudad de México llamado Pedro Linares enfermó y quedó sumido en un estado febril que le llevó a la inconsciencia. Durante ese período de letargo, sufrió alucinaciones y soñó que paseaba por un bosque habitado por criaturas extrañas, animales fantásticos que gritaban: “¡Alebrijes!”. Cuando recuperó la consciencia, Linares modeló en papel y cartón las criaturas que había imaginado, dando vida así a los “Alebrijes”.

El trabajo de Pedro Linares llamó pronto la atención de galeristas y artistas como Frida Kalho y Diego Rivera, lo que contribuyó a que se extendiera a distintas regiones de México. Especial repercusión tuvo en el Estado de Oaxaca, donde el artesano Manuel Jiménez comenzó a adaptar los diseños de papel maché de Linares a la talla de madera, una tradición ancestral de los pueblos asentados en esta zona.

La madera que emplean los artesanos oaxaqueños para fabricar los alebrijes se extrae de las ramas del árbol conocido como copal. Se trata de una madera muy manejable y suave, que tiene que tallarse cuando todavía está húmeda (antes de que pasen ocho días de su tala), porque después se seca y endurece.

Los artesanos tallan y pulen las piezas manualmente, sin ningún procedimiento mecánico, y después las dejan secar durante un máximo de diez meses, dependiendo de su tamaño y su grosor. Una vez secas, las pintan con vivos colores (con acrílicos o con pinturas de anilina, compuestas por ingredientes naturales), creando así los más bellos alebrijes.

 

viviryconocermexico.wordpress.com