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Archivo para junio, 2011

Descubriendo el centro histórico de DF-Segunda parte

En nuestra segunda visita al centro histórico de Ciudad de México, vamos a conocer otros lugares de gran interés, como la Casa de los Azulejos, la Torre Latinoamericana, el Palacio de Bellas Artes, la Alameda Central y el Museo Mural Diego Rivera.


Nuestra ruta comienza en el Zócalo (1), desde donde vamos a empezar a caminar por la Avenida Francisco I. Madero (2). Es una calle peatonal, muy animada y concurrida, llena de tiendas, sitios para comer y algo que me llamó mucho la atención: centros joyeros y galerías de compra-venta de oro. Los hay a montones, a ambos lados de la calle; algunos son muy grandes y en sus mostradores exponen artículos de todo tipo: cadenas, relojes, pulseras, anillos…

Siguiendo el curso de esta avenida llegaremos a los puntos más interesantes de nuestro recorrido. No tiene pérdida pero, por si queremos tomar una referencia, baste la Torre Latinoamericana, visible por su altura desde el comienzo de la calle.

Un poco antes de llegar a la Torre, en el lado derecho de la calle, encontramos la Casa de los Azulejos (3), un bello edificio de principios del siglo XVIII cuya fachada está revestida de azulejos blancos y azules, traídos desde la localidad mexicana de Puebla (famosa por esta artesanía) por encargo de la quinta condesa de Orizaba, propietaria del inmueble.

En la actualidad, este palacio del período colonial, joya del barroco mexicano, pertenece a la cadena de tiendas Sanborn. Merece la pena entrar para admirar el mural titulado “Omnisciencia”, obra del artista mexicano José Clemente Orozco, así como el hermoso patio, convertido en restaurante.

Justo enfrente de la Casa de los Azulejos se encuentra la iglesia de San Francisco, que cuenta con una preciosa fachada churrigueresca. Basta un simple vistazo para darse cuenta de que el Templo, al igual que ocurre con la Catedral Metropolitana, se hunde como consecuencia de estar construido sobre terreno arcilloso.

Si seguimos caminando por la Avenida Francisco I. Madero, llegamos a la Torre Latinoamericana (4), un rascacielos de acero y cristal que fue, durante muchos años, el edificio más alto de todo México. Inaugurado en 1956 para albergar la sede de una de las compañías de seguros más importantes de México (La Latinoamericana), es un referente de la ingeniería mexicana, ya que ha resistido terremotos tan devastadores como los de 1957 y 1985.

La Torre Latinoamericana mide 182 metros y culmina en una antena desde donde se transmiten señales de radio y de televisión. Además de albergar oficinas, cuenta con un mirador que permite disfrutar de una de las mejores vistas del DF. Está abierto de 9h a 22h y la entrada cuesta 60 pesos (3,6 euros) para los adultos y 50 (3 euros) para los niños. En apenas 30 segundos, el ascensor nos eleva hasta el piso 37, donde hay un pequeño bar y una tienda de souvenirs. Aquí tenemos que cambiar a otro ascensor que nos sube hasta el piso 42, donde empieza propiamente el mirador acristalado.

Quienes no sientan vértigo, pueden seguir ascendiendo por una escalera de caracol que conduce hasta el piso 44, el último de la torre; aquí, el mirador exterior nos ofrece una vista inigualable de los cuatro puntos cardinales de México DF. Podemos ver, por ejemplo, al norte, la Basílica de Guadalupe; al sur, el estadio azteca; al este, el Zócalo, la Catedral y el Palacio Nacional y, al oeste, parte de Reforma y el Bosque de Chapultepec (si el día está despejado).

Antes de abandonar la Torre Latinoamericana, es interesante darse una vuelta por el museo, situado en el piso 38 (la entrada está incluida en el precio que hemos pagado por subir al mirador), que nos permitirá conocer la historia de la construcción del rascacielos. También se puede acceder al piso 41, en el que hay un restaurante.

El siguiente punto de nuestra ruta es el Palacio de Bellas Artes (5), un bello edificio proyectado a principios del siglo XX como nuevo Teatro Nacional, que ya hemos podido ver desde el mirador de la Torre Latinoamericana.

El Palacio de Bellas Artes acoge espectáculos de teatro, danza y música clásica, entre otras disciplinas, así como diversas exposiciones y presentaciones. Concluido en 1934, el edificio está revestido de mármol italiano y cuenta con elementos cerámicos en las cúpulas. Destaca sin duda su fachada de estilo art nouveau, que se complementa con un bello interior art déco y varios murales de reconocidos artistas mexicanos, como Diego Rivera, Rufino Tamayo, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. Las pinturas pueden admirarse de manera gratuita los domingos.

Saliendo del Palacio de Bellas Artes, a mano derecha, nos encontramos con la Alameda Central(6), uno de los parques públicos más antiguos de México, creado en el siglo XVI por el virrey Luis de Velasco. Aunque los álamos que se plantaron en un principio fueron sustituidos por árboles de un crecimiento más rápido, el parque sigue conservando el nombre de Alameda.

La Alameda Central cuenta con varias estatuas y fuentes de distintos períodos históricos. El monumento más llamativo es el Hemiciclo a Juárez, encargado por Porfirio Díaz en honor al ex presidente Benito Juárez. Construido en mármol de Carrara, se inauguró en 1910, coincidiendo con el centenario de la Independencia mexicana.

Caminando por la Alameda Central llegamos al siguiente punto de nuestra ruta, el Museo Mural Diego Rivera (7), construido expresamente para albergar una de las obras más importantes del artista mexicano: “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”. Esta enorme pintura resume la historia de México desde la conquista por los españoles hasta 1947, año en que fue terminada, a través de una gran variedad de personajes. Junto a las figuras históricas se mezclan dos autorretratos del propio Rivera, así como recuerdos y sueños del pintor, como su mujer, Frida Kahlo, o la Catrina, creada por José Guadalupe Posada, artista a quien consideraba un maestro.

El mural fue un encargo para el Hotel del Prado, pero los desperfectos que sufrió el edificio tras el terremoto de 1985 y su posterior renovación hicieron necesaria una nueva ubicación. Por eso se decidió construir este museo, que incluye además otras exposiciones de artistas mexicanos. Está abierto de martes a domingo de 10h a 18h h y la entrada cuesta 17 pesos (un euro).

Con la visita al Museo Mural Diego Rivera finalizamos nuestro segundo acercamiento al centro histórico de Ciudad de México.

 

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Descubriendo el centro histórico de DF-Primera parte

A lo largo de dos entradas os propongo un recorrido para conocer los lugares más interesantes del centro histórico de Ciudad de México. En esta primera parte, visitaremos el Zócalo, la Catedral Metropolitana, el Templo Mayor y el Palacio Nacional.


El centro histórico de DF se localiza sobre la antigua capital azteca de Tenochtitlán, fundada en 1325 sobre una isla en el lago Texcoco, según la profecía que indicaba que los aztecas debían asentarse en el lugar en que vieran a un águila sobre un nopal devorando a una serpiente (símbolos del escudo nacional mexicano). Los aztecas fueron ganando terreno al lago construyendo chinampas, huertas a modo de islotes sobre las que cultivaban, amontonando en las orillas el lodo del fondo lacustre y protegiéndolo con una empalizada.

Tenochtitlán fue conquistada por Hernán Cortés en 1521 y destruida totalmente. Las sucesivas inundaciones que sufría la ciudad en época de lluvias llevaron a los españoles a construir obras de drenaje, una labor que ha continuado con el paso del tiempo y que, unida al crecimiento que había experimentado la capital y al aumento de las chinampas, ha provocado la paulatina desaparición tanto del Texcoco como de los otros cuatro lagos que formaban el sistema lacustre del altiplano del Valle de México.

Por este motivo,  muchos de los edificios del centro histórico de DF están construidos sobre suelo arcilloso y se hunden a medida que se consolida el terreno. Entre ellos, destaca la Catedral Metropolitana (1), situada en el punto inicial de nuestra ruta: la Plaza de la Constitución, conocida como el Zócalo.

La Catedral Metropolitana es el templo más grande de toda Latinoamérica.  Se terminó de construir en 1813, después de casi 250 años de obras. Tanto tiempo invertido ha dado como resultado una gran variedad de estilos arquitectónicos, que van desde el Clasicismo hasta el Neoclásico, pasando por el Barroco y el Churrigueresco.

Además de su rica decoración interior, uno de los elementos que más llamará la atención del visitante es el péndulo que cuelga desde la cúpula central de la Catedral. ¿Cuál es su función? Pues no es otra que la de medir cuánto se va hundiendo e inclinando el suelo del Templo con el paso de los años, un problema que las autoridades mexicanas tratan de frenar con distintos proyectos que permitan estabilizar la estructura de la Catedral.

Saliendo de la Catedral a mano izquierda se sitúa el Sagrario Metropolitano (2), construido a mediados del siglo XVIII como iglesia parroquial aneja al Templo. Destaca sin duda su rica fachada de piedra. Por cierto que tanto la entrada a la Catedral como al Sagrario es gratuita.

 

Nuestro recorrido continúa en la pequeña plaza que se encuentra a espaldas del Sagrario (3), donde podemos ver una maqueta que reproduce la antigua ciudad de Tenochtitlán. También es interesante darse una vuelta por los numerosos puestos de ropa, pulseras y distintos souvenirs que hay instalados en la plaza, así como detenerse un rato a disfrutar de una recreación de danza azteca, acompañada del sonido de los tambores.

Si seguimos caminando llegamos hasta el Templo Mayor (4), antiguo centro de la vida religiosa de Technotitlán y corazón de la ciudad. Su construcción se realizó en siete etapas, que dieron como resultado una estructura de templos superpuestos que llegó a alcanzar los casi 60 metros de altura. La zona fue completamente destruida por los españoles tras la conquista de Technotitlán, y no fue hasta 1978 cuando, debido al hallazgo del monolito de la diosa lunar Coyolxauhqui durante unas obras, se comenzaron los trabajos para sacar a la luz los restos del antiguo Templo. En la actualidad, se puede visitar tanto el recinto arqueológico como el Museo del Templo Mayor, de martes a domingo de 9 a 17h; la entrada cuesta 51 pesos (3 euros).

El siguiente punto de visita obligada en el Zócalo es el Palacio Nacional (5), sede del poder ejecutivo y antigua residencia oficial de los presidentes de México, donde todavía hoy se celebran importantes actos protocolarios. El edificio, que se construyó sobre el antiguo palacio del emperador azteca Moctezuma, destaca especialmente por los murales que decoran la escalera principal y parte de los corredores del primer piso. Son obra del genial artista mexicano Diego Rivera quien, entre los años 1929 y 1951, plasmó en las pinturas la turbulenta historia de México.

El Palacio Nacional puede visitarse de martes a domingo de 9 a 18h. La entrada es gratuita aunque, eso sí, debido a la índole del edificio, las medidas de seguridad son extremas. Hay policías armados durante todo el recorrido y no se puede entrar con mochilas, bolsos, comida (incluyendo chicles o caramelos), bebida, cámaras de fotos e, incluso, bolígrafos (los guías te advierten de que no se pueden tomar notas). En un lateral del edificio hay un carpa donde se pueden dejar los bultos por 10 pesos (60 céntimos de euro).

Una vez visitado el Palacio Nacional, podemos cruzar y dar un paseo por la Plaza de la Constitución, conocida como el Zócalo capitalino (6).  Se trata de una de las plazas más grandes del mundo, en cuyo centro suele ondear una inmensa bandera mexicana.

En el lado del Zócalo opuesto al Palacio Nacional hay varios hoteles y restaurantes con terrazas en el último piso que permiten disfrutar de una vista espectacular de toda la plaza (7). Es muy agradable sentarse a tomar algo en una de ellas para descansar después de nuestro recorrido y ver desde otra perspectiva todo lo que hemos visitado.

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“Querétaro” es la palabra más bonita en español

Con motivo de la celebración de la tercera edición del Día del español (Día E), el Instituto Cervantes puso en marcha el pasado 18 de mayo una iniciativa para encontrar la palabra más bonita en español. Los participantes han podido decidir entre una treintena de vocablos propuestos por personalidades hispanohablantes de distintas disciplinas.

Según ha informado hoy la directora del Instituto Cervantes,  Carmen Caffarel, durante la inauguración de esta efeméride, la palabra más votada ha sido “Querétaro”, que había sido sugerida por el actor mexicano Gael García Bernal.

“Querétaro” es el nombre de uno de los estados más pequeños de México, situado en el corazón colonial del país y cuya capital, Santiago de Querétaro, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.

Dentro de poco visitaré la ciudad; ya os contaré si es tan bonita como su nombre. Por cierto que igual me encuentro con Gael García Bernal porque, según recoge EFE México, las autoridades del Estado están preparando un evento para celebrar la designación de “Querétaro” como la palabra más hermosa en español y van a invitar al actor.

 

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Un nuevo Turibús acerca Taxco a DF

Según publica el periódico El Universal (http://www.eluniversal.com.mx/notas/773440.html), hoy ha comenzado a funcionar en DF una nueva ruta del Turibús, “Turi Taxco”, que enlazará Ciudad de México con Taxco, conocida como la capital mexicana de la plata.

Los autobuses, de dos pisos y con capacidad para 57 pasajeros, saldrán los 365 días del año desde diferentes puntos del Centro Histórico, entre las 8.30 y las 9.15h.

El precio de “Turi Taxco” es de 1.000 pesos para los adultos y 650 para los niños, e incluye seguro de viajero, servicios de guía certificado, comida y visita a varios lugares de interés turístico en Taxco, como la Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián y el Museo Guillermo Spratling (que contiene una espléndida colección de piezas prehispánicas donada por William Spratling).

Con la puesta en marcha de esta nueva ruta, son ya cinco los destinos que los turistas que visiten México pueden conocer gracias al Turibús: Distrito Federal, Puebla y Cholula, Veracruz, Mérida y Taxco.

 

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Primera aproximación a Ciudad de México

Una buena manera de conocer los principales puntos de interés de DF es mediante el Turibús. Aunque a priori puede parecer un poco “guiri”, lo cierto es que el circuito turístico que ofrece es muy completo y permite hacerse una idea general de los lugares más importantes de Ciudad de México. Además, su precio es bastante razonable: 125 pesos (unos 7 euros) de lunes a viernes y 145 (no llega a 9 euros) los fines de semana y los días festivos.


El circuito turístico recorre las zonas de Chapultepec, Centro Histórico, Sur y Bicentenario,  e incluye una explicación de los lugares emblemáticos por los que va pasando: barrios, museos, monumentos…

Como la entrada da derecho a utilizar el Turibús durante todo el día, una buena opción es “agarrarlo” (“coger”, en México, tiene otro significado…) en cualquiera de sus paradas y disfrutar del recorrido hasta llegar al Centro Histórico, concretamente, a la parada del Zócalo. Allí, hay que bajarse y comenzar a caminar para descubrir los secretos de la antigua capital azteca de Tenochtitlán.

 

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Vivir en México: la colonia Polanco

Antes de venir a vivir a México, conviene informarse de cuáles son las mejores zonas para buscar piso. Por lo que respecta a DF, la Colonia Polanco (en España lo llamaríamos barrio) es, sin duda, una de las principales opciones para los expatriados.

Se trata de una zona residencial donde se mezclan los edificios nuevos con otros más antiguos, con muchas oficinas, centros comerciales, supermercados, restaurantes, parques y todo lo necesario para vivir. Es un lugar seguro, donde se puede pasear por la calle sin ningún riesgo.

Localizada en la Delegación Miguel Hidalgo, la Colonia Polanco comprende un conjunto de calles que llevan los nombres de personajes ilustres del mundo de la Ciencia y la Literatura, como Newton, Arquímedes, Galileo, Horacio, Homero, Edgar Allan Poe, etc. Limita al norte con la Avenida Ejército Nacional Mexicano; al sur, con el Paseo de la Reforma; al este, con el Circuito Interior y, al oeste, con el llamado Anillo Periférico (Bulevard Manuel Ávila Camacho).

Los precios de venta y renta (alquiler) de los departamentos (así es como se conocen aquí los pisos) varían, fundamentalmente, en función de la calle en la que se encuentren, de si están amueblados o no y de si cuentan o no con lugar de estacionamiento. También es interesante destacar que, cuanto más nuevo es el edificio, más alto es el precio de la renta, aunque los departamentos tienden a ser más pequeños que los de un edificio antiguo. Pero, en líneas generales, los precios pueden oscilar entre los 15.000 y los 30.000 pesos (al cambio, 900-1.800 euros).

Si estás pensando en alquilar un piso, mi recomendación es que pasees por las calles de Polanco y vayas anotando los teléfonos de los carteles de los departamentos que se rentan, porque los agentes inmobiliarios no funcionan demasiado bien.

Por cierto que la Embajada de España también se encuentra en la Colonia Polanco, en la calle Galileo 114, esquina con Horacio.

 

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Trámites necesarios para trabajar en México

Para evitar problemas y agilizar las cosas, es importante conocer los trámites que hay que realizar para poder residir y trabajar de manera legal en México, ya que la Forma Migratoria (FM) que se rellena en el avión solo tiene validez por seis meses.

Así que, si estás pensando en vivir en el país por más tiempo, necesitas presentar al abogado de tu empresa lo siguiente para que pueda tramitarte el permiso migratorio (FM3):

– FMM (Forma Migratoria Múltiple) original

– Pasaporte original

– Comprobante de domicilio original. No importa que no esté a tu nombre; puede ser un recibo de teléfono, de agua…

– Carta de petición firmada (el abogado proporciona el formato).

– Carta de poder firmada (el abogado proporciona el formato).

– Formato base firmado (el abogado proporciona el formato).

– Seis fotografías de frente y seis de perfil derecho, tamaño infantil, a color y con fondo blanco; la frente y las orejas deben estar perfectamente descubiertas y no se pueden llevar pendientes, gafas, cadenas… (parece complicado pero, cuando vayas al estudio fotográfico, con indicar que las fotos son para el FM3, es suficiente).

– Título profesional apostillado *

– Acta de matrimonio apostillada * (si vienes con tu marido o con tu mujer).

Estos son los requisitos que las autoridades mexicanas piden actualmente. Matizo lo de “actualmente” porque, hace solo un par de semanas, ha entrado en vigor una nueva Ley de inmigración en México. Pero, hasta que no se aplique el nuevo Reglamento (pasarán unos meses) los requisitos siguen siendo los mismos. Los trámites para obtener el FM3 tiene un coste de unos 2.000 pesos, aproximadamente.

Como portador de una FM3 tienes derecho a permanecer en México durante un año en calidad de No inmigrante. El permiso se renueva cada año y, después del quinto, puedes realizar los trámites para adquirir la siguiente Forma migratoria (Migrante).

(*) Es muy importante que tanto el título profesional como el acta de matrimonio estén apostilladas ya que, sin este requisito, no se puede tramitar el FM3. La apostilla de La Haya se consigue en España, en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma correspondiente. Con este trámite de legalización, se certifica la autenticidad de los documentos públicos.

 

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